A todos nos hace bien el afecto que sentimos cuando nos
da la bienvenida el perro o cuando el gato se acerca para
acurrucarse sobre nuestro regazo, pero para las personas
de la tercera y cuarta edad estos hechos pueden marcar la
diferencia entre la soledad y la compañía.
Muchos abuelos viven solos tras la muerte de su pareja y
una mascota puede revertir esa sensación de vacío
a través de su cariño y de la comunicación
que se establece entre ambos. Aún aquellos que nunca
antes tuvieron un animalito en casa encuentran la compañía
que necesitaban y superan la melancolía y la sensación
de debilidad que algunas personas sienten con la edad.
LOS RESULTADOS A LA VISTA
Al comparar las personas
que tienen mascotas con las que no tienen, y observar la
evolución de las que incorporan un animal a su casa,
se comprobó que los beneficios de tener perro o gato
en casa son varios.
Mejora la autoestima.
La jubilación puede provocar un vacío en algunas
personas al que se suma la terrible sensación de
haber dejado de ser útil. Las mascotas necesitan
atención y cuidados, por eso pasan a ocupar un lugar
central en la vida de los ancianos. De este modo, disminuyen
esa sensación tan particular y les dan la posibilidad
de demostrar que pueden hacerse cargo de un ser vivo, de
su alimentación y sus necesidades.
También es común que algunos mayores se sientan
demasiado débiles como para hacerse cargo de una
mascota y encuentran en este punto, justamente, el argumento
para afirmar que no quieren tener una. Sin embargo, si se
la elige a conciencia, será fácil hallar al
animal justo para cada persona.
Bajan los niveles de tensión
y de estrés. Todos los dueños de mascotas
aseguran que lo logran con un rato de juegos con su gato
o su perro. Esto es especialmente beneficioso en las personas
mayores. Está demostrado que la cercanía de
un animal amigable ayuda a disminuir la ansiedad.
Aumenta la actividad física.
La inactividad es perjudicial para los mayores, porque debilita
los músculos, endurece las articulaciones y, además,
es uno de los factores de depresión y de desmejoramiento
general de la salud. Las mascotas demandan un mínimo
de actividad por parte de sus dueños, sobre todo
si son perros a los cuales hay que sacar a pasear al menos
una vez al día. Con esta excusa se logra que aún
las personas con más dificultades para seguir una
rutina de actividades físicas comiencen a caminar
algunas cuadras por día. El ejercicio físico
moderado pero constante mejora mucho el funcionamiento cardiovascular
y mantiene intacta la agilidad.
EN CONTACTO CON EL MUNDO
Las mascotas son un factor
de acercamiento entre las personas desconocidas. Paseando
por la calle o en los parques, es fácil ver a alguien
preguntándole a otra persona por su perro. Las conversaciones
casuales surgen con facilidad cuando hay una mascota de
por medio. De este modo es más fácil que los
mayores hagan nuevos amigos y salgan con más ganas
de su casa.
Cuando el dueño sale de casa, su perro se acerca
sin timidez a todo el mundo. Los vecinos con los que apenas
cruzamos un saludo pueden volverse más cercanos,
el diariero nos hace comentarios sobre el perro, el veterinario
se convierte en una persona de confianza…de este modo
se amplía el grupo de conocidos y de afectos.
Aún entre las personas que tienen un vínculo,
los animales producen una mayor cercanía.
Cuando un abuelo tiene gato, peces, pájaros o perro
en la casa, los nietos pasan más tiempo allí.
Transcripción del artículo
de María Sol Peralta – Asesoramiento: Pet Food
Institute
EL COMPAÑERO IDEAL
Se dice que hay
“dueños de perro” y “dueños
de gato”. Es cierto que todos tenemos una preferencia
por alguno de los dos. A la hora de elegir la mascota, interviene
este gusto pero además deben tenerse en cuenta los
cuidados que implica cada mascota.
Para una mujer de 60 años, un cachorro de perro es
una buena alternativa, porque tendrá energía
suficiente para atenderlo y, además, cuenta con la
voluntad para criar ese bebé.
En cambio, si la persona tiene alguna complicación
con su movilidad, la mascota ideal sería el gato,
porque no hay que sacarlos a pasear y tienen mejor comportamiento
que los perros. Alcanza con renovarle la piedritas de su
baño y servirles el alimento balanceado. Son mucho
más delicados, por eso es raro que rompan objetos.
Para un hombre grande, un perro de edad mediana resulta
una excelente alternativa porque son más educados
que los cachorros, pueden aprender a cumplir órdenes
y los acompañan en las caminatas.
|Volver|