Todos seríamos responsables de los animales sin hogar
y a ellos no les faltaría comida ni techo. Pero esto
dista mucho de ser real. Muchos de estos animales callejeros
están a merced de enfermedades y peligros: pasan
hambre, frío, corren el riesgo de ser atropellados
y permanecer heridos durante días, o las más
de las veces mueren envenenados por quienes los consideran
“una molesta plaga”.
El caso de los gatos es el más
representativo, que por ser considerados “independientes”,
son echados a la calle sin demasiado remordimiento cuando
no se ha logrado encontrar quien se los lleve.
Quizá tengamos suerte
en colocar a las crías de la primera camada, pero los
de la segunda o tercera no siempre corren la misma suerte.
Eso sin contar que en muchas ocasiones no nos preocupa averiguar
en manos de quién hemos dejado a los animales.
Quienes tienen machos en
vez de hembras no dejan de ser menos responsables ante la
sobrepoblación.
Si permitimos que nuestros
animales convivan con otros de su especie, o si simplemente
los dejamos entrar y salir de casa sin saber qué hacen
mientras están fuera, la mejor opción es esterilizarlos.
Hay operaciones que les permiten tener vida sexual sin el
riesgo de la reproducción. Infórmate con tu
veterinario sobre las características de la operación
y verás que no es tan terrible como a algunos les parece.
Fuente: www.animanaturalis.com
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