1.
Si creemos que el perro no respira, debemos
apoyar firmemente la oreja sobre su pecho, para intentar oír
los latidos de su corazón; si éste todavía
funciona habrá que aplicarle la reanimación
"boca a hocico". Si no podemos oír el corazón
habrá que empezar por el masaje cardíaco.

2.
Con el perro echado sobre un costado, nos
aseguramos de que el cuello está estirado hacia adelante.
Eliminamos cualquier obstaculación que hubiera en la
boca y le sacamos la lengua. Si ha resultado herido en el
hocico, el perro tomará aire por la boca y la lengua
podría dificultarle la respiración.

3.
Manteniendo el cuello del animal tan recto como sea
posible, cogemos su hocico con las manos y soplamos por las
fosas nasales durante unos tres segundos, para inflar sus
pulmones. El pecho debería expandirse. Paramos dos
segundos y repetimos la operación.

4.
Podemos comprobar que el corazón sigue latiendo palpando
debajo de la paletilla del perro o pegando el oído
a su pecho. Si el corazón late, seguiremos con la reanimación
hasta que el perro respire por sí mismo. Si su corazón
se detiene tendremos que aplicarle inmediatamente masaje cardíaco.

5.
El procedimiento del masaje cardíaco es como sigue:
Colocamos la palma de la mano justo debajo de la paletilla,
en la parte izquierda del pecho. Situamos encima la otra mano
y, a continuación, presionamos firmemente con ambas
manos, hacia abajo y hacia adelante, en dirección al
cerebro. Esto impulsará la sangre del corazón
hacia el cerebro. Se repite seis veces, a intervalos de un
segundo.

6.
Tras esos seis masajes le damos respiración "boca
a hocico". Se continúa alternando ambas técnicas
hasta que el corazón empieza a latir; a continuación
seguimos con la reanimación. |