Por medio de
la vacunación o de la exposición natural, la
inmunidad contra esta enfermedad se extendió ampliamente
y el panorama epidemiológico cambió con una
vitrtual desaparición del síndrome miocárdico.
Los casos de enteritis aguda por parvovirus se
limitan ahora, en gran medida, a cachorros jóvenes,
pero la parvovirosis canina sigue siendo la enfermedad infecciosa
en la especie más importante en la actualidad y, seguramente,
la más común. La parvovirosis ataca perros de
todas las edades y razas pero la incidencia de la enfermedad
clínica es máxima en perros menores de un año.
Algunas
características
Dentro de los virus, es uno de los más pequeños
de ahí su nombre del latin “parvus”, que
quiere decir pequeño. Está entre los más
resistentes que se conoce, sobrevive en el medio ambiente
durante meses, años y no es afectado por la mayoría
de los desinfectantes salvo el hipoclorito de sodio o la formalina.
¿Cómo
se contagia?
El virus es expulsado de los animales enfermos mediante las
heces (materia fecal) y su puerta de entrada al organismo
es a través de la boca. Es captado por las amígdalas
donde se produce la primera replicación, pasando éste
a la sangre con la consiguiente diseminación del virus
hasta las células (basales) de las vellosidades de
la mucosa intestinal, donde se produce una segunda replicación
(multiplicación del virus) con el consiguiente colapso
(muerte) de la mucosa.
El virus se multiplica sólo en células con mitosis
activa (alta división) como por ejemplo mucosa intestinal,
tejidos linfoides, músculo cardíaco (miocardio),
este último sólo en animales muy jóvenes
(menores de 6-8 semanas de vida). La proporción fatalidad-casos
puede variar desde un 10-90 %, pero existen factores que pueden
predisponer a la aparición de la enfermedad. Ellos
son: Edad; Stress; Genética (hay razas más predispuestas
como el Rottweiler y el Doberman); Parasitosis y cambios dietéticos.
La sintomatología
Se presentan 2 síndromes diferentes: el de enteriris
y el de miocarditis.
1) Síndrome de enteritis
Los primeros síntomas de la enfermedad clínica
son el vómito intenso y prolongado, la diarrea que
comienza generalmente a las 24-48 horas de los vómitos.
En esta se puede encontrar la presencia de manchas o hebras
de sangre hasta marcadamente hemorrágica.
Otros síntomas son la letargia, acentuada depresión,
luego aparece la anorexia (falta de apetito), intensa deshidratación,
la temperatura rectal puede ser normal o baja.
Algunos pacientes mueren dentro de las 24 horas de comenzado
el cuadro clínico, la enfermedad aguda fatal es más
común en los cachorros jóvenes.
2) El síndrome de miocarditis
La miocarditis por parvovirus sólo se ha identificado
en perros de entre 3 semanas (70%) y un año (30%),
constituyendo un problema de camada. Como ya se dijo actualmente
gracias a la vacunación este síndrome casi no
existe.
A) Muerte súbita.
Se da en crías de 4 semanas de edad, cachorros aparentemente
sanos, entran en colapso y mueren en unos minutos, siguiendo
a un período de stress o excitación como el
acto de comer o jugar.
B) Fallo cardíaco agudo.
Sucede en crías de 4-6 semanas, exhiben colapso, frialdad,
disnea (dificultad respiratoria), taquicardia, pulso débil.
Mueren en 24 horas.
C) Fallo cardíaco subagudo
Se presenta en cachorros mayores de 8 semanas, presenta iguales
síntomas que la anterior, además se observa
abdomen aumentado de tamaño.
El diagnóstico.
El diagnóstico diferencial de la enteritis por parvovirus
sobre bases estrictamente clínicas es difícil.
Otras entidades pueden dar síntomas parecidos como
por ejemplo: cuadros obstructivos, trastornos dietéticos,
parasitosis, e infecciones por otros agentes como “Coronavirus,
Salmonella, etc.”
Por ello es necesario realizar un examen virolólogico
para llegar a un diagnóstico definitivo.
Tratamiento
En la enteritis por parvovirosis es esencial una pronta terapéutica
de reposición de líquidos (hidratación),
mediante la infusión de suero. Es aconsejable aplicar
una quimioterapia antibacteriana o antibiótica de apoyo,
ya que estos animales ven anulada su capacidad inmunitaria
y con frecuencia sufren invasiones bacterianas secundarias
o concomitantes de la pared intestinal.
El único tratamiento lógico para la miocarditis
es el reposo forzado y la diuresis, aporte de oxígeno
y medicamentos antiarrítmicos.
Acuda inmediatamente y de forma rápida ante cualquiera
de los síntomas antes descritos a su Médico
Veterinario de confianza, única persona capacitada
para salvaguardar la vida de su querida mascota.
Control
y prevención
Con motivos de los graves brotes de parvovirus que barrieron
el Reino Unido en 1980, se estableció el uso de las
vacunas. Sea cualquiera la vacuna utilizada, deben tener presentes
ciertos principios.
Los perros pueden vacunarse a cualquier edad, pero en los
cachorros de madres vacunas en los anticuerpos maternos preexistente
bloquea la respuesta a la vacunación. Como consecuencia,
en cachorros vacunados antes de las 12-24 semanas la vacunación
debe repetirse después de alcanzada esta edad, a fin
de asegurar una respuesta inmunitaria satisfactoria.
Actualmente existen en el mercado vacunas con alto titulo
de anticuerpos, los cuales no son bloqueados totalmente por
la inmunidad maternal lo que permite vacunar cachorritos ya
a los 28 días de edad sin tener que esperar más
tiempo como pasaba con vacunas anteriores.
Es necesario luego de una primovacunación realizar
refuerzos, consulte a su médico veterinario quien le
diseñara un acertado programa de vacunación
contra este fatal flagelo.
Desinfección
del medio ambiente
En el caso de brotes en una población canina además
de la vacunación debemos acompañar con una buena
desinfección del medio ambiente, debe recordarse que
el parvovirus es resistente a muchos compuestos de uso habitual,
sólo la formalina e hipocloritos, ejercen elevada acción
frente a él, siendo inactivados ambos rápidamente
por materia orgánica, por lo tanto antes de realizar
la desinfección es prudente limpiar a fondo.
Fuentes:
- Medicina y Terapéutica Caninas – E.A. Chandler
- Medicina Interna Veterinaria – Stephen J. Ettinger
- Publicación de Parvovirosis Canina – Intervet
- Dr. Sergio Carricaburu
Revista Amigos en casa
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