Consejos
que debes de tener en cuenta
1.
Se acostumbrará a una dieta
Sea cual sea el alimento elegido para tu gato, una vez destetado,
debe tomar el mismo durante los primeros meses de vida. Pasado
este tiempo puedes variar la dieta, teniendo en cuenta que
si siempre le has dado alimento húmedo, será
prácticamente imposible que pruebe otro. Intenta que
se acostumbre a los dos y no le des comida casera como pollo,
pavo o pescado o estarás condenado a cocinar para él
de por vida. Peor aún es ofrecerle vísceras,
una práctica que todavía resulta habitual, y
que puede derivar en serios problemas de salud. Además
le crean tal dependencia, que será complicadísimo
que se interese por otra clase de alimento.
2. No te
olvides del agua
La especie felina no es tan bebedora como la canina. La razón
no estriba en que los gatos odien el líquido elemento,
sino en que suelen satisfacer sus necesidades de hidratación
a través de la comida, sobre todo si es húmeda.
No les suele gustar que el bebedero esté cerca del
lugar donde comen. De ahí que prefieran tomar las gotas
que caen de los grifos del agua corriente de la cocina o el
baño. Lo indicado es colocar el bebedero, que debe
ser de acero inoxidable o cerámica a unos metros del
comedero. También es una buena opción colocar
dos o tres recipientes con agua, repartidos por la casa. Debe
renovarse y estar fresca.
3.
Elige un comedero de acero o cerámica.
Más vale que no le pongas los alimentos en
un comedero de plástico. Puede que se acostumbre, pero
lo más seguro es que no se sienta nada a gusto comiendo
en él. La razón es bien simple: el plástico
retiene los olores de la comida y el jabón, lo que
desagrada enormemente a los gatos. Siempre rechazarán
cualquier comida que esté estropeada, huela a rancio
o desprenda cualquier aroma sospechoso. Emplea comederos de
acero inoxidable o de cerámica. Procura que el comedero
no sea demasiado profundo para que le resulte cómodo.
4. El menú ni
caliente ni frío.
El gato es un animal bastante refinado y sibarita a la hora
de comer; jamás tomará un gramo de comida si
está recién salida de la nevera o muy caliente.
Para satisfacerle debes darle el alimento a temperatura ambiente;
se trata de una cuestión de gusto.
5. Déjale el alimento a libre disposición
Por sus orígenes como depredador, el gato tiende a
comer varias veces al día y su apetito suele ser caprichoso.
Le gusta comer ocho, diez o hasta doce veces al día.
Por ello, si optas por una dieta seca, lo mejor es dejarle
la ración a libre disposición para que el mismo
coma cuando le venga en gana. Salvo excepciones, no suele
haber problemas de sobrepeso porque los felinos paran de comer
en cuanto se sacian, cosa que no ocurre con los perros.
6. Debe tomar las cantidades adecuadas
Respecto a la cantidad diaria, conviene que sigas las instrucciones
del fabricante del producto, pero como orientación,
un felino adulto y en condiciones normales, debe ingerir unas
60 calorías por kilo corporal. Por supuesto, esta cantidad
varía si está en periodo de crecimiento, tiene
problemas de sobrepeso, se encuentra enfermo o va a tener
cachorros.
No dejes nunca la comida húmeda a libre disposición
porque se estropea con mucha facilidad.

7.
Escoge una marca de confianza.
A la hora de elegir el alimento de tu gato no tendrás
muchos problemas. En el mercado existe una amplia gama de
productos, la mayor parte de ellos con todas las garantías
que deben exigírseles a esta clase de preparados. Hay
un nutrido grupo de fabricantes especializados en alimentación
felina que comercializan productos equilibrados con los ingredientes
más variados: pavo, pollo, pescado, cordero, etc. Esta
suele ser la base proteínica de sus productos. Opta
por una buena marca que te ofrezca confianza.
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