Si hasta ahora la responsabilidad del cuidado
del perro ha sido tuya, es bueno empezar a compartir esta
responsabilidad de a poco con tu pareja, sobre todo si es
que serás tu la o el que dedicarás más
tiempo al cuidado del bebé. Al hacerlo permitirás
que el perro se vuelva más independiente y en cuanto
llegue el niño no se sienta tan excluido.
Para posibilitar una adaptación gradual,
se puede acercar la ropita del bebé haciendo que el
animal la huela para que no le resulten tan extraños
estos olores. Cuando lleves al bebé a tu casa, ten
en cuenta que la primera impresión mascota-bebé
es muy importante.
La forma en que la mascota y el bebé
se descubran desencadenará el tipo de relación
que se genere entre ellos. Por lo tanto, cuando llegues a
tu casa, acerca al bebe lentamente al perro y permite que
lo olfatee mientras lo sostienes. Esto te permitirá
estudiar y anticipar las reacciones del animal. Acaricia y
calma a tu mascota y cuando quiera lamerlo, evita gritar un:
No! con desesperación, es mejor un tono firme, pero
delicado. No asustes al animal, ni hagas que éste se
sienta un intruso en tu casa.
Es una buena práctica compartir algunas
rutinas con el perro, por ejemplo que pueda estar presente
cuando paseas, bañas o cambias al bebé.
Al principio, no dejes a tu mascota sola
con el niño. Por más educada y cariñosa
que sea tu perro, en su afán de curiosear, puede voltear,
sin querer, el moisés por tratar de acariciarlo con
su pata, o arañarlo involuntariamente.
Ten especial cuidado cuando el niño
empieza a gatear o moverse. En esta etapa la criatura se mueve
de modo imprevisible y puede perder el equilibrio cayendo
sobre el animal, quien podrá asustarse y reaccionar
instintivamente.
A medida que el niño crezca y comience
a hablar, hay que enseñarle que el perro es un ser
vivo que debe ser respetado. Por lo tanto, si lo alzan mal,
le tiran de las orejas o la cola, intentará defenderse
alejándose o gruñendo.
Enseñarles a convivir y respetarse
en los momentos de sueño, comida, o si el animal está
cansado de jugar, es fundamental para lograr una buena relación
entre tu hijo/a y tu mascota. Felicidades!
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